Nació un 11 de octubre (domingo) de 1908 en la entonces Villa de Icod. Sus padres fueron doña Benjamina Barroso Villarreal y don Antonio Martínez de la Peña y Barroso. Al ser su padre uno de los componentes del primer Cabildo de Tenerife, constituido el 16 de marzo del año 1913, fue todo un ejemplo para su hijo, ya que en todo momento luchó por el progreso de su pueblo.
Don Juan inicia sus estudios primarios en Icod, trasladándose posteriormente a la ciudad de La Laguna para cursar el Bachillerato en el Instituto Cabrera Pinto, donde finalizó con excelentes notas.
Se matricula con 16 años en la Universidad de San Fernando, en la lagunera calle de San Agustín. Allí comienza sus estudios de Derecho, terminando a los 20 años con todo éxito y reconocimiento académico, dejando un buen recuerdo de estudiante ejemplar. Como anécdota decir, que esperó un año para poder ejercer su profesión ya que no tenía la edad reglamentaria para ello.
Comenzó trabajando como abogado en Santa Cruz de Tenerife, en el despacho de su casa en la calle Nicolás Estevanez número dos, atendiendo al mismo tiempo su bufete de Icod.
Contrajo matrimonio en el año 1935, con la señorita María de los Remedios Ocón Álvarez, tristemente fallecida diez años más tarde, dejándole con cuatro hijos. Posteriormente, se casa con la señorita María del Rosario Ocón Álvarez, unión de la que nacerán dos hijos.
Políticamente Don Juan, desde su juventud tiene un sentir republicano y profesa una gran admiración por Don Manuel Azaña Díaz. Durante los años de la II República Española, fue Teniente de Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, y por ausencia del Alcalde Sr. Schwartz, ocupó la presidencia de la Alcaldía por un periodo corto de tiempo, difícil momento por coincidir con el comienzo de la Guerra Civil en el año 1936.
Además de su gran dedicación y vocación por la abogacía, dedicó mucho tiempo al estudio hidrológico de Tenerife, especialmente en la Isla Baja, impulsando de esta forma el desarrollo agrícola de esta comarca insular.
Recordar, que su hijo don Juan José, el mayor, también reconocido abogado, cuando llevaba veinticinco años de ejercicio profesional, y estando en su mejor momento, la vida le fue arrebatada por un accidente de tráfico. Por ello, Don Juan se vio obligado a reanudar su vida profesional, de la que se había retirado unos años antes. En esos momentos tenía ochenta años.
A don Juan le fue concedida la Medalla de Oro al Mérito de la Abogacía Española. Siempre se destacó por su amor a la lectura y en entusiasta de la música clásica, aficiones ambas que llenaron mucho su larga vida.
Fallece el 5 de mayo del año 2002 en Icod de los Vinos.
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